Me salvo
Para conocerte hicieron falta un par de casualidades, que yo saliera de mi escondite al mismo que tu estabas al frente, quizas las casualidades venían de años anteriores, que justo ese día yo tuviera el corazón roto, que la conversación se desviara a nuestro tema, que la biología marina fuera una ciencia exacta y que las agujas de mi reloj se pararan, quizás necesité la lección de un año anterior y la facilidad que era hablarte, el mes de abril nunca había sido tan agradable hasta que te vi caminando con un traje gris.
Casualidad también era que al subir el volumen saliera canciones que me hacian sentir en casa, cuando tus brazos se habian convertido en mi lugar favorito del mundo, sentir vértigo desde tus ventanas cerradas con frío sintético que me hacia envolverme en tu cuerpo
Cerrar los ojos y sentir tu respiración, abrazabas mis defectos y me mirabas a los ojos mientras tratabamos de engañarnos que eso no era hacer el amor... nada de lo que pasó contigo fue casual, ni tus abrazos ni tus besos, contigo lo profundo es superficial y se inicia un nuevo adjetivo, describir tu presencia en mi vida se ha vuelto indispensable para conocer la resignación y lo importante de llegar a tiempo, nunca eso habia tenido sentido, acostumbrada a romper estandares, contigo la vida me jugó la venganza de llevarme a los brazos indicados en tiempo imprudente, el dialogo entre nuestros ojos y nuestro propio idioma se veia amenazado por el pasado que cargabas, el pasado que está presente y en realidad nunca fue pasado...
sentirme segunda a tu lado, dejar de ser la diosa para ser la pecadora, la que arremete a pasiones incontrolables, la que quiere perturbar tu paz y ser un demonio, la que quizás no entienda la dicotomia entre la suerte que fue encontrarte y lo maldito que es quererte...
¿qué se yo de casualidades y de destino si no fuiste hecho para estar conmigo?
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